MARMOL DE CARRARA Y CULTURA

La historia y la reputación de Carrara están ligados a su precioso mineral desde siempre. Desde la época romana a la extracción de mármol se acompañaba un sumario proceso de trabajo. Directamente en la cantera los esclavos realizaban capiteles, columnas y artefactos pequeños (algunos de los cuales se conservan actualmente en el Museo Civico del Marmo).
Carrara en el tiempo se convirtió en un punto de atracción para los artistas: Giovanni Pisano, el primero, Michelangelo, el más conocido, y también Bandinelli (de Florencia), el famoso escultor español Ordóñez y un siglo más tarde Bernini.
La Academia de Bellas Artes, fundada en 1769 por la duquesa María Teresa Cibo Malaspina, también contribuyó a la formación de una gran variedad de escultores de Carrara (Tenerani, Triscornia, Bienaimé), formalizando la transmisión de tradiciones artísticas que ya se realizaban en las innumerables tiendas de artesanía de la ciudad.

Testigos de la importancia que la escultura tiene para Carrara son las manifestaciones que animan, cada verano, el centro de la ciudad: la "Bienal Internacional de Escultura " , y el Simposio de Escultura, laboratorio al aire libre que nos permite apreciar la habilidad y el esfuerzo de los escultores en el trabajo. Cada verano también se recupera la antigua tradición de La Lizzatura. Se trata de una espectacular transporte de mármol de la montaña hasta el mar, en uso desde la época romana hasta mediados del siglo XX. La "Lizza" era un gran trineo de madera que, cargado con bloques y asegurado mediante  cuerdas y cordajes, procedía por la pendiente, deslizándose sobre un conjunto de troncos de madera enjabonados (los "parati"). Con la Ferrovia Marmifera (especial  ferrocarril para el mármol) en el siglo XIX, y más tarde con el transporte sobre camiones, el uso de la  lizzatura fue reducido a tramos cortos y luego abandonado.